En 2026, Calp inicia la celebración del cincuentenario de sus fiestas de Moros y Cristianos en honor al Santísimo Cristo del Sudor, que han pasado de una propuesta improvisada a un referente cultural y turístico fuera de la temporada de verano. La fiesta nació en 1976 con un pequeño desfile organizado por un grupo de amigos con trajes alquilados y, en pocos meses, se estructuró con las primeras filaes (Almogávares y Calpins, en el bando cristiano; Berberiscos y Califach, en el bando moro) y la creación de la Asociación que dio estabilidad, normas y continuidad a la celebración.
Desde entonces, la participación ciudadana ha sido la clave del crecimiento: las filaes y sus cargos han convertido la fiesta en un proyecto colectivo que implica a familias enteras, refuerza la convivencia y asegura el relevo generacional. En paralelo, la Asociación ha impulsado una evolución hacia una fiesta más inclusiva, normalizando capitanías femeninas, niñas como alférez y hombres como abanderados, lo que ha ampliado la representación y el sentido de pertenencia. El éxito de esta implicación se refleja en hitos como el 25 aniversario de 2001 y en la preparación del cincuentenario mediante una comisión específica.
El elemento que más diferencia a Calp es El Miracle, representación basada en los hechos del 22 de octubre de 1744, con personajes propios (Caragol como héroe, Moncófar como traición) y la intervención del Cristo como eje devocional. En torno a este acto se articula la fiesta con el Desembarco y un Desfile cada vez más cuidado y profesional, convertido en gran espectáculo cultural. Con reconocimientos como la declaración de Interés Turístico Autonómico (2013) y la solicitud en trámite para el Interés Turístico Nacional, las fiestas se consolidan también como motor económico y ejemplo de turismo cultural sostenible, invitando en 2026 a descubrir una tradición con raíces profundas y vocación de futuro.